jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Comerán perdices?

OREIRO Y HENDLER.


Adrián (Daniel Hendler) está a punto de casarse con su gran amor, Leonora (Natalia Oreiro) en una súper fiesta, en una estancia paradisíaca. Culpa de los nervios, el novio comete un pequeño error que intenta ocultarle a la novia para evitar inconvenientes pero, contrariamente, la situación se va a agravando y termina haciéndose una bola de nieve llena de problemas. Esto es lo que sucede en “Mi primera boda” la segunda película de Ariel Winograd (“Cara de queso”) que cumple claramente su misión de comedia blanca: hace reír al espectador. Y no solamente con sus guiones sino con la gran dimensión de actores que actúan en ella. Junto a Nati y Hendler están Soledad Silveyra, Imanol Arias, Muriel Santa Ana, Martín Piroyansky, Pepe Soriano, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich, entre otros varios.

¿Qué es lo que hace “particularmente divertido” que dos personas se casen? Winograd es quien lo explica: “El punto de partida para esta película tiene que ver con el casamiento con mi mujer (Nathalie Cabirón, productora del film) en donde salió todo realmente muy mal. Entonces nos pusimos a pensar, ¿cómo no hay una película argentina que hable de este tema? Y a partir de ahí trabajamos con el guionista Patricio Vega para que le diera forma a la idea. Queríamos contar un casamiento en tono de comedia, mostrar las cosas que hace la gente para casarse, lo que invierte, lo que gasta, y los novios que terminan con mucha presión y pasándola medio mal. Es una comedia a partir de lo trágico que le pasa a los personajes”.

Natalia Oreiro es Leonora, una novia obsesiva y bastante irritante al comienzo del film. “Yo no lo viví pero mi hermana sí tuvo una fiesta tradicional con todo lo que quería y en la previa lo pasó espantoso, estaba en el hotel llorando angustiada, nerviosa, no le gustaba el peinado, ni el vestido ¡y estaba hermosa!”, cuenta Nati y advierte que no se identifica con la relación que tiene con el personaje de Soledad Silveyra, su egoísta madre en la ficción. “Mi vieja es una genia, pero en general las madres meten la cuchara, aunque se crean abiertas como Sole (mi mamá también cree que lo es, aprovecho para decirle que no lo es tanto). Las madres sienten que también están cumpliendo el sueño de ellas. Si Solita hubiese podido se hubiera puesto el vestido blanco”. Y rescata el humor inteligente de la película: “No es una sucesión de gags, sino de imprevistos que terminan haciéndote reír cuando el otro está llorando, embarrado”.

Daniel Hendler, compatriota de Oreiro -ambos son uruguayos- habla de su torpe Adrián: “Es un ingeniero hidráulico que tiene fe en el amor y también un poco de miedo. Tiene ese temor a meterse en un universo que suele atribuirse a lo femenino -la fiesta de casamiento-, teme poner en riesgo su masculinidad y también, su bolsillo.

La historia también invita a reírse de la solemnidad religiosa, con la introducción de los personajes de Daniel Rabinovich y Marcos Mundstock, un rabino y un cura que bendecirán esta inolvidable ceremonia mixta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario